Daruma: Un propósito con un solo ojo abierto
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Inspirado en Bodhidharma, el monje asociado a la disciplina y la perseverancia, su forma redonda representa estabilidad: siempre regresa a su centro, sin importar cuánto se incline
Cuando alguien recibe un Daruma, llega con los dos ojos en blanco.
El ritual es simple: se pinta un ojo al hacer un deseo o fijar una meta. El otro se pinta solo cuando se cumple..
Es una forma silenciosa de compromiso: esto es importante para mí y no lo voy a olvidar.
El Daruma entonces se convierte en testigo...
De la intención, de la constancia, de los días buenos… y de los que no lo fueron tanto.
Caer siete veces, levantarse ocho
En Japón existe una expresión asociada al Daruma:
nanakorobi yaoki — caer siete veces, levantarse ocho.
No habla de perfección.
Habla de insistencia.
Porque la vida no siempre es lineal. Hay procesos que toman tiempo, decisiones que cuestan y versiones de nosotros que todavía están en construcción.
El Daruma no promete que no caerás, solo recuerda que puedes volver a levantarte.
El Daruma es una figura japonesa que simboliza la resiliencia. En DULA creemos en los símbolos que acompañan procesos. Los que, en silencio, dicen: sigue.