On My Own
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On my own: aprender a caminar sin que nadie te lleve de la mano
Hubo un momento en el que entendí que estar por mi cuenta no significaba estar sola. Significaba hacerme cargo de mí. De mis decisiones, de mis errores, de mis sueños… incluso de mis miedos.
Crecemos creyendo que siempre debe haber alguien que nos guíe, que nos confirme si vamos bien, que nos diga qué sigue. Pero llega un punto en el camino donde nadie más puede caminar por ti. Y no porque no quieran, sino porque esa parte del trayecto es solo tuya.
Ir por tu cuenta es aprender a escucharte cuando el ruido externo es demasiado fuerte. Es elegirte incluso cuando no tienes todas las respuestas. Es avanzar con dudas, pero con convicción. A veces lento, a veces con tropiezos, pero siempre con la certeza de que estás siendo fiel a ti.
No es un camino fácil. Hay días en los que pesa la soledad, en los que desearías que alguien más tomara las decisiones por ti. Pero también hay una libertad profunda en saber que cada paso que das nace de tu propia elección. Que lo que construyes, lo construyes desde adentro.
Estar por tu cuenta, es descubrir que tú eres tu lugar seguro. Que no necesitas permiso para cambiar, crecer o empezar de nuevo. Que puedes acompañarte en los días buenos y sostenerte en los difíciles.
Y tal vez de eso se trata la vida: de aprender a caminar sola sin sentirte perdida. De confiar en tu proceso. De recordar que seguir tu propio camino —aunque nadie más lo haga contigo— también está bien.
Porque al final, no estás sola. Estás contigo. 💫
Por DULA ♣️♠️